domingo, 8 de septiembre de 2019


EPISTEMOLOGÍA: FICHA Nº 7

2º-IFD MALDONADO-CERP DEL ESTE
Prof. Zaida Montenegro

LA TECNOLOGÍA SE CONVIERTE EN EL NÚCLEO DEL IMAGINARIO CONTEMPORÁNEO:
Partimos del concepto de imaginario propuesto por Castoriadis, ”fundamento ilimitado e insondable en el cual descansa toda sociedad dada, la condición de posibilidad que jamás se da directamente y que permite pensar la relativa indeterminación de la institución y de las significaciones sociales (…)conjunto de esquemas organizadores que son condición de representabilidad de todo lo que una sociedad puede darse ”; el imaginario no es la imagen sino la condición de posibilidad y existencia de una imagen, el centro invisible de una sociedad que se manifiesta en la manera de vivir y ver el mundo de los pueblos y los individuos.
En el imaginario de la modernidad se asociaba progreso técnico con progreso social, en una actitud optimista y esperanzada. El siglo XX marca una crisis en esa concepción, con la consiguiente pérdida de confianza en el progreso. Antes de avanzar en el desarrollo de la tecnología, como centro en el imaginario contemporáneo, es pertinente plantear la cuestión de la interpretación del progreso: como idea, como mito o como creencia.” Interpretado como significación imaginaria, el “progreso” incluía una representación racional y simbólica, unos deseos y unos afectos específicos”, ya que en base a esta idea se formaba la imagen de la sociedad deseable. Resulta entonces que, concebir el progreso como idea  no es suficiente  por lo que se lo considera una creencia, en la cual los individuos confían; se trata de una “significación imaginaria social” capaz de dar sentido a las acciones sociales y de prometer aquello que cabe esperar, es decir, imponer “unos fines deseables para la acción social”.
En cuanto al contenido de esta concepción de progreso, significa el paso de lo inferior a lo superior, un avance natural de la humanidad, el perfeccionamiento de los conocimientos y el perfeccionamiento moral del hombre. Castoriadis señala al respecto:
“El término “moderno” expresa una actitud profundamente auto (o ego) céntrica. La proclamación de “nosotros somos los modernos” tiende a anular todo desarrollo ulterior verdadero. Más que eso, contiene una curiosa antinomia. El componente imaginario-y consciente de sí-del término implica la autocaracterización de la modernidad como apertura indefinida al porvenir y, no obstante, esa caracterización sólo tiene sentido en relación con el pasado. Ellos eran los antiguos, nosotros somos los modernos. ¿Cómo habrá que llamar entonces a los que vengan después de nosotros? El término sólo adquiere sentido sobre la hipótesis absurda de que el período autoproclamado moderno durará siempre y de que el porvenir no será más que un presente prolongado, lo que, por otra parte, contradice plenamente las pretensiones explícitas de la modernidad”.
La crisis de la creencia de progreso, implicó la crisis de su afecto característico: la confianza.
En el siglo XX quedó claro que los progresos en las técnicas no implicaban progreso social y entonces, aparece otro afecto: la desconfianza; y el optimismo es sustituido por el pesimismo. Recae sobre el futuro esperado el sentimiento de incertidumbre y sobre la técnica, recae el sentimiento de ambigüedad. Esto mostraba también, junto al avance de la razón, una faceta oscura del ser humano. El avance tecnológico que produjo artefactos como la bomba atómica, capaces de poner en peligro a la humanidad toda, estaba mostrando sin embargo su faceta de fracaso como logro social, “el progreso técnico apareció disociado, repentinamente, del progreso de la sociedad “.
Ya no se cree que el avance en ciencia sea siempre y en todos los casos lo mejor para la humanidad; progreso y bienestar no significan lo mismo.
” La bomba A de 1945 hizo estallar en pedazos el consenso ingenuo que identificaba la mayor cantidad de ciencia con lo mejor del hombre”.
 El conocimiento científico, queda sujeto a la sospecha.
La crisis en la idea de progreso, se manifestó especialmente en la literatura: en los géneros utópicos, antiutópicos y en ciencia ficción. El optimismo de la modernidad dio origen a la literatura utópica, como propuesta de felicidad, que se ubicó primeramente en un espacio (“la isla de Moro”) y luego en un tiempo (el futuro).
Del mismo optimismo emerge en el siglo XIX la ciencia ficción, género que relaciona tecnología y futuro, estimulando así la imaginación colectiva. Pero la literatura también expresó la crisis, a través del género antiutópico, que se interrogaba sobre el futuro de la humanidad. A diferencia de la utopía, que planteaba la felicidad, la antiutopía muestra la desesperación y se presenta como advertencia.
La antiutopía puede ser entendida trágicamente, expresando la imposibilidad de la acción y el cambio social, y sus elementos básicos son: el totalitarismo, el embrutecimiento, la muerte de los valores y la profunda tecnificación; surge del contexto que caracteriza al período de las guerras mundiales y cuestiona, entonces, la técnica humana.
El análisis acerca del sentido de la técnica y su amenaza potencial, nos deriva a la dimensión imaginaria de la técnica moderna.

CIENCIA Y TECNOLOGÍA-
¿En nombre de qué vamos a decidir poner en práctica o no poner en práctica las nuevas técnicas, desde la relativamente inocente fecundación in vitro hasta las vertiginosas manipulaciones del genoma y la clonación? (…) puesto que ninguna referencia expresa, ninguna norma moral o ley social es necesaria para aceptarlas...”
En sentido estricto,” técnica es equiparable a “tecnología”, de acuerdo con la definición de tecnología que brinda Mario Bunge:
Un cuerpo de conocimientos es una tecnología si y sólo sí –
1)      es compatible con la ciencia coetánea y controlable por el método científico,

2)      se lo emplea para controlar, transformar o crear cosas o procesos, naturales o sociales.”




Dice Cabrera, en “Lo tecnológico y lo imaginario”:

“(…) la técnica asume hoy la totalidad de las actividades del hombre, y no solamente su actividad productora”, afirma que no debe confundirse la técnica con la máquina, aunque ella nace a partir de la existencia de la máquina.
La presencia de la máquina señala una mirada particular sobre el mundo humano, instala un “orden mecánico” desde el que se piensa toda la sociedad. En cambio, la técnica, es una visión previa a la existencia de la máquina “la técnica clarifica, ordena y racionaliza (…) implica una visión (…) un modo social de pensar y hacer.”
Esta reflexión, está presente desde la antigüedad, aunque se profundiza en la modernidad.
Ningún hecho social, humano, espiritual, tiene tanta importancia como el hecho técnico en el mundo moderno.
A partir de la modernidad, se asoció la idea de progreso técnico con progreso social, idea que permanece en el imaginario colectivo (aunque la realidad nos muestra, que no siempre el avance tecnológico ha significado beneficios para la humanidad).
El tiempo moderno es el tiempo de la máquina, esa relación entre tiempo y técnica marcan la reflexión sobre las significaciones sociales; la cualidad del tiempo es su cantidad (“aprovecha el tiempo, vive la hora”),” la presencia del aparato en la sociedad dirá algo sobre lo que la técnica es y significa para esa sociedad”, dice Cabrera.
La técnica es el punto donde se relacionan máquina y sociedad”.
      Este autor, a través de un ejemplo, establece la “conjunción histórica entre reloj y ferrocarril”: el reloj se considera, la máquina del tiempo, de vital importancia en la sociedad industrial, porque-

    1)  logra sincronizar las acciones de los hombres, más allá de la medición que el reloj hace del tiempo físico. La presencia del reloj se cruza con la presencia de los medios de transporte, cuya velocidad está en relación directa con el perfeccionamiento en la medición del tiempo” barcos y primeros relojes mecánicos, tren y reloj mecánico de precisión, automóvil y relojes de bolsillo, aviones y relojes de alta precisión (…)”
     ” Para el siglo XIX el reloj había proporcionado una tecnología de cohesión que resultó inseparable de la industria y el transporte, haciendo posible que toda una metrópoli actuase casi como un autómata”

     2) Es un artefacto o una máquina omnipresente: “el reloj despertador es el aparato más cercano al ser humano mientras duerme (…) contando las horas llama a la vida de la vigilia al ser humano y así se convierte en el primer sonido e información que escucha (…) la otra máquina emblemática es el reloj de pulsera (…) marca el tiempo desde el lugar donde puede medirse el pulso corporal, recordando el pulso social en el que el individuo está inmerso”.

3)      El reloj es “el primer objeto industrial que se produce en gran número para el consumo masivo y uno de los primeros que sólo podía ser poseído por dinero”, a partir de este hecho comienza la técnica para el consumo que además de la funcionalidad del aparato debe agregarle características de mercancía, integrando el dinamismo de la producción, según la ley de la oferta y la demanda.

“¿Por qué se ha convertido casi inmediatamente en el símbolo mismo del orden del mundo?... el reloj es un mecanismo construido, sometido a una racionalidad que le es exterior, a un plan que sus engranajes realizan de manera ciega. El mundo reloj constituye una metáfora que remite a Dios Relojero, ordenador racional de una naturaleza autónoma” (Prigogine-Stengers, Metamorfosis de la ciencia,p.73)
La importancia del reloj radica en que prepara el denominado “tiempo de las máquinas”.

    “En el tiempo de las máquinas se trata de regular el ciclo de la producción convirtiendo el tiempo en valor (…) producir más es ganar tiempo y esto es ganar dinero”.  Cambia, entonces, la concepción cristiana- de “aprovechar el tiempo porque la vida es efímera”-por la concepción moderna-“aprovechar el tiempo porque el tiempo es dinero”-.

    “Un nuevo modo de ver el mundo permite la aparición de la racionalidad científica que hace que la ciencia se convierta en condición de posibilidad de la técnica”. Para muchos autores la   técnica moderna aparece con la concepción mecánica del universo (Galileo, Descartes, Newton).
Se mecaniza también la vida social, Marx ya había advertido, acerca de la subordinación del hombre a las máquinas y su reducción a “un simple apéndice de la máquina”.
Para Heidegger, la técnica es una forma de verdad, un “desocultar provocador” de la naturaleza,  igual que para Ortega y Gasset, que considera que la máquina que el hombre crea , luego lo maquiniza, por lo tanto ,la técnica va adquiriendo autonomía.
Jacques Ellul, citado por Cabrera, se refiere a la autonomía, al automatismo y al autocrecimiento de la técnica:

     Podría decirse, además que todos los hombres de nuestro tiempo están de tal manera apasionados por la técnica, de tal modo seguros de su superioridad, de tal manera sumergidos en el medio técnico que todos ellos, sin excepción, están orientados hacia el progreso técnico, que en él trabajan todos, que en cualquier oficio todos buscan perfeccionamientos técnicos , y que la técnica progresa en realidad a consecuencia de este esfuerzo común.”

En el mundo de hoy, la técnica se presenta como sagrada, en el sentido de que es expresión del poder del hombre. Pero al mismo tiempo desacraliza el mundo en el que el hombre se encuentra, porque el mundo es utilizado como un medio.
Seguir la línea de Heidegger, nos hace tomar conciencia del peligro de la enajenación frente a la técnica. Heidegger propone “serenidad para con las cosas”, esto es, usarlas manteniéndonos libres de ellas.
“(…) dejar que los objetos técnicos descansen en sí, como algo que en lo más íntimo y propio de nosotros mismos no nos concierne. Podemos decir “si” al inevitable uso de los objetos técnicos y podemos a la vez decirles “no” en la medida en que rehusamos que nos requieran de modo tan exclusivo, que nos dobleguen, confundan y, finalmente, desgasten nuestra esencia.”

En este sentido, también la literatura se hace eco:
 “Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan-no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj, te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo a perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa.
Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj”. (Julio Cortázar)
Queda planteada la reflexión acerca del uso de las tecnologías, ¿los artefactos al servicio del hombre o el hombre al servicio de los artefactos? Los cambios tecnológicos acelerados de las últimas décadas, han generado dificultad para adaptarse a ellos y ha producido en ocasiones enajenación, creación de seudonecesidades y ausencia de crítica frente a la oferta tecnológica.
Jean –Marc Lévy-Léblond, planteaba que la literatura es quien puede ofrecer a los hombres “un conocimiento profundo, más complejo, más justo (…) de lo que es su condición ,de lo que es su vida”, tan impactada hoy por la tecnociencia. La literatura siempre presenta a la ciencia “como en un espejo” dice este autor, ofreciendo una imagen del científico y refiriéndose a lo esencial de la ciencia.
“La ciencia es distinta. Lo relativo, que lo gobierna se imprime en ella; y esa serie de huellas de lo relativo, cada vez más parecidas a lo real, constituye la certidumbre móvil del hombre. En ciencia algunas cosas fueron obras maestras y ya no lo son (…) La ciencia se mueve continuamente en su beneficio (…) Todo niega a todo, todo destruye todo, todo crea todo, todo reemplaza a todo (…)La colosal máquina ciencia jamás reposa; jamás está satisfecha (….) La ciencia desempeña en el progreso el papel de utilidad (…)”
Coincidente con la crisis del “progreso” se plantea el significado de la técnica en este nuevo imaginario que ya no alberga la idea de que el futuro siempre será “necesariamente mejor”.
A fines del S.XX, la técnica comienza a entenderse como tecnología ligada estrechamente al consumo.” Vivimos la crisis de las ideas y creencias básicas que han movido a los hombres desde hace más de dos siglos”. En este contexto emerge la noción de “riesgo” como un “aspecto de las decisiones…” una “consecuencia de la imprevisibilidad de la acción humana”, un peligro posible pero no establecido.” La sociedad del riesgo se caracteriza esencialmente por una carencia: la imposibilidad de prever externamente las situaciones de peligro”.
El riesgo se vincula directamente con la ciencia y la técnica, se refiere a las consecuencias de su desarrollo, en el nuevo paradigma de la sociedad de riesgo, las amenazas no se originan en la ignorancia sino en el avance del conocimiento. Perder la confianza en el progreso no impide que los cambios tecnológicos sigan su acelerado curso, y el optimismo emerge asociado al “buen” uso que se haga de la técnica (“ética del uso correcto de la técnica”) La sociedad del riesgo muestra las creencias centrales del imaginario contemporáneo que gira en torno a las tecnologías por ser ellas el núcleo de la vida político-económica y quienes recuperan de algún modo la visión optimista pero ahora desde el mercado y el consumo. Estos cambios se sintetizan, siguiendo a Cabrera, en un pasaje de la “técnica” a las “nuevas tecnologías” y del “progreso” al “desarrollo”.
En cuanto a la percepción que se puede tener del riesgo y la evaluación que de él se realice, León Olivé afirma que dependen del contexto cultural pero no eso no significa que el riesgo sea un fenómeno puramente subjetivo o intersubjetivo. También hay que considerar que “no todo lo que se percibe como riesgo lo es objetivamente”. No es posible señalar entonces una única manera correcta de percibir y evaluar los riesgos, pero el autor subraya la importancia de la intervención de la sociedad en la identificación y evaluación del riesgo, así como de las medidas que se tomen en consecuencia:
“para todo tipo de riesgo que afecte intereses colectivos de un sector de la sociedad o de la naturaleza, es éticamente indispensable la participación pública en el proceso que va de la identificación a la gestión del riesgo”.
Si no es posible que exista “una” forma de identificar el riesgo, “una” forma de evaluarlo que se considere legítima, entonces tampoco puede existir una forma de gestionarlo que sea “la” correcta. Hay que buscar criterios a través del diálogo para llevar adelante esta tarea para evitar el relativismo y tener en cuenta el pluralismo.
“…las percepciones del riesgo están íntimamente ligadas a la comprensión de lo que constituyen peligros amenazas y contingencias…Y la comprensión, podemos agregar ahora, es relativa a los diferentes puntos de vista. No hay una única comprensión correcta del riesgo, como tampoco hay una única y correcta manera de estimar el riesgo…
La indispensabilidad ética de la participación pública en las discusiones y en la toma de decisiones sobre el riesgo no se deriva sólo del carácter esencialmente debatible del riesgo; ni en el caso de las tecnologías; sólo de la indeterminación de las consecuencias de su aplicación”.
Los criterios cumplen la función de fijar umbrales mínimos frente al posible riesgo,”por debajo de los cuales se considera que un riesgo es despreciable”(Olivé, op.cit.).La dificultad reside en encontrar un criterio que contemple a la totalidad de los ciudadanos por igual.
El dilema de minimis “obliga a elegir entre protección promedio y protección igualitaria, entre la eficiencia y la ética”.
” Por ej.: La eficiencia de una semilla modificada genéticamente, podrá medirse de acuerdo con los propósitos que se plantean los tecnólogos que la diseñaron, digamos, en términos de su resistencia a una determinada plaga. Pero si al liberarse al ambiente hay introgresión genética en variedades criollas de la especie, ¿considerarían los biotecnólogos que diseñaron y produjeron la semilla esas consecuencias no previstas para medir la eficiencia de su tecnología? Lo menos que puede decirse es que se trata de un asunto controvertible. La conclusión es que la eficiencia no puede considerarse como una propiedad intrínseca de los sistemas técnicos pues no es posible prever todos los resultados de la aplicación del sistema y siempre será necesario elegir cuáles consecuencias se consideran pertinentes. Pero determinar cuáles consecuencias son relevantes será un asunto controvertible y dependerá de los diferentes intereses y puntos de vista”.
Pero más allá de los riesgos considerados, la tecnología es el fenómeno dinamizador de la economía y la sociedad, del desarrollo en sentido amplio, es una forma de expresar la realidad actual, es “un discurso superior que pretende sobredeterminar la sociedad y sujetar a su propio criterio técnico la eficacia de todas las actividades del mundo”, la razón de la modernidad que consagraba a la ciencia como saber certero, se convierte en razón tecnológica en la época contemporánea.





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jueves, 5 de septiembre de 2019

Doctor en Educación: La evaluación como un fenómeno de medición y compet...

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¿Cómo será la evaluación dentro de 5 años? Ignacio Jara

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https://youtu.be/QwJn7b78OtY
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https://ens9004-mza.infd.edu.ar/sitio/upload/5-%20LE%20GOFF,%20Jacques%20-%20LIBRO%20-%20Los%20intelectuales%20en%20la%20Edad%20Media.pdf
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domingo, 25 de agosto de 2019


 EPISTEMOLOGÍA-FICHA Nº 6:

IFD MALDONADO-CeRP DEL ESTE
PROF.ZAIDA MONTENEGRO
LA CIENCIA BUSCA LA VERDAD:
  Es necesario establecer criterios que determinen lo objetivo y lo verdadero.
Si hacemos un recorrido por la historia del pensamiento encontramos muchos intentos de conceptualizar “la verdad”, así los griegos la consideraron como aquello que se oculta tras las apariencias, es una verdad ontológica, del ser que se “devela” a través de la razón-la (verdadera)naturaleza (de las cosas) ama ocultarse” (Heráclito).
Verdad es “aletheia”, ”veritas”(Cicerón).En este sentido se “cosifica”la verdad,es un tesoro escondido en algún sitio y hay que buscarlo. Cierto es que la búsqueda de la verdad es importante pero no se trata de una “cosa”sino que su naturaleza es diferente.
En la Edad Media,la  verdad aparece como adecuación entre el intelecto y el mundo,en tanto que el giro lingüístico del S.XX nos remite a la verdad como propiedad de los enunciados.(Episteme).
Para Díaz la verdad es una construcción histórica que la sociedad ha elaborado porque resulta conveniente para la convivencia resulta eficaz para interactuar y  es  controlada por los aparatos de poder de la sociedad ,aparece como ingenua y desinteresada búsqueda del saber ,pero se asocia fuertemente a los mecanismos de ejercicio del poder(relación verdad-poder).

ALGUNOS CRITERIOS DE VERDAD:
En definitiva, cuando nos preguntamos por verdad queremos saber ¿qué hace verdadero a una proposición o a una creencia? lo que hace verdadero es que expresen lo que las cosas son más allá de cómo se considere que son. Para Aristóteles la verdad es decir de lo que es que es y de lo que no es que no es.  “¿cuándo tiene lugar o no lo que se llama verdadero?....no es porque  pensemos en verdad que tú eres blanco, tú eres blanco, sino porque tú eres blanco ,nosotros al decirlo, estamos en la verdad” (Aristóteles- Metafísica, cfr. p 124 Homenaje a Alberto Moreno)
ALGUNOS CRITERIOS SOBRE LA VERDAD:
CORRESPONDENCIA- según este criterio la verdad radica en la relación existente entre los enunciados y los hechos; pero hay que tener en cuenta algunos límites que presenta este criterio:
-es inaplicable a enunciados universales que no se pueden contrastar con los hechos.
-es inaplicable a enunciados sobre el pasado o sobre el futuro, ya que no es posible contrastar un enunciado con hechos que ya no están o que aún no han ocurrido.
Según esta postura debe existir un mundo “objetivado” con el que el modelo “teórico” se corresponda.
Dentro de este criterio podemos considerar que “verdad” es información que nos resulta útil o práctica para la acción (ejemplo” el semáforo está en verde”) o se puede pensar que existe una “cosa en sí” por un lado y una ”representación” por el otro y se afirma que la representación es V si es reflejo de la cosa en sí.
De este modo el sujeto gira en torno a la cosa que pasa a ser el centro de esta forma de concebir la verdad. (Fourez).
Es posible también considerar que el centro del conocimiento es el sujeto(Kant)que es quien da sentido a los objetos dentro de su propio proyecto. Pero el objeto no es una construcción puramente subjetiva sino una construcción social que permita realizar nuestros proyectos. En este caso la verdad no es una adecuación con las cosas tal cual son, sino una adecuación con lo real de nuestra existencia(Fourez),y construir la verdad sería construir un mundo estructurado de tal forma que podamos vivir en él. 
COHERENCIA-según esta teoría, la verdad radica en la relación que se establece entre los enunciados de un sistema que es consistente (que no presenta contradicción).
El límite está dado en la posibilidad de que existan dos o más sistemas consistentes (sin contradicciones internas) pero que sean contradictorios entre sí, por ejemplo, los sistemas ptolomeico y copernicano, se excluyen mutuamente por lo cual no pueden ser ambos verdaderos.
AMBOS criterios admiten la dicotomía V-F, por lo tanto, la lógica clásica, por lo cual hace falta recurrir a nuevas concepciones de Lógica en las cuales se admitan otros valores ,por ejemplo la indeterminación.
Pero tampoco lo trivalente resulta suficiente (Kosko,”El pensamiento borroso”).
En este sentido el concepto de “borrosidad” se presenta como un nuevo criterio acerca de la verdad; ya no sólo nos encontramos con lo V y lo F sino que aparecen como posibles los casos en que las proposiciones sean parcialmente V o F simultáneamente, apartándonos de la precisión clásica y colocándonos dentro de límites de vaguedad y borrosidad en los cuales V y F serían casos extremos. Según el criterio de borrosidad existen grados de verdad que van del 1(V) al 0(F).  
CONSENSO- plantea que se alcanza el valor de verdad dentro de un contexto comunicativo, coincidente con el giro lingüístico. Es preciso que los hablantes quieran comunicarse y aspiren a llegar a un acuerdo a través de una situación ideal de habla que estaría dada por el diálogo en el cual todos los participantes tienen igual oportunidad de argumentar sin coacciones internas y/o externas para dar lugar a un consenso racionalmente fundado. La verdad es un presupuesto de la comunicación.
El hablante supone que va a ser comprendido y el oyente que su mensaje es inteligible y verdadero, sin intenciones ocultas y esto constituye la situación ideal de habla, de la cual se excluye cualquier forma de manipulación.
En la acción comunicativa existe equilibrio entre quienes dialogan, no hay jerarquías ni privilegios, lo cual impide que la comunicación sea utilizada como instrumento de poder. El consenso racional garantiza la universalidad de la pretensión de verdad, ya que se basa en una “coacción” que proviene de la razón y por ello no es destructiva o dominante, es el poder del “mejor argumento”.
Así no hay coacciones lógicas ni empíricas en el discurso resultante. Esta propuesta de la interacción comunicativa es el punto de partida de un proyecto emancipatorio que según su mayor exponente- Habermas, se construye en las relaciones interactivas que se basan en una moral básica que impide el engaño y la dominación.
No podemos dejar de señalar la consideración de Habermas acerca de los intereses que tiñen la búsqueda de la verdad y, por lo tanto, del conocimiento en todas sus formas inclusive el discurso científico.
” Las palabras están ahí para imponer, más que para indicar un significado.
 Y es analizando las relaciones de poder como se comienza a ver la imbricada comunidad de intereses que suelen sostener la aceptación social de los términos”(Díaz-Posmodernidad)…el lenguaje es una convención que se instala desde el lugar de los poderosos (ejemplo la palabra noble en su momento no sólo ubicaba en una posición social sino que era acompañada de propiedades tales como generoso, grande y leal).
“...el pensamiento científico es esencialmente un pensamiento-poder, es esa clase de pensamiento cuyo propósito, consciente o inconsciente, es conferir poder a su posesor” (Russell-“El Panorama de las Ciencias”).
También para Rorty la autoridad en el conocimiento es la comunidad de la palabra, vivimos en la era de las palabras, se trata de un modelo de la verdad basado en un ideal comunitario y conversacional, el órgano epistémico ya no es el oído de la antigüedad o la vista de la modernidad, sino la boca :fuente de palabra.
La importancia que toma el lenguaje en estas teorías acerca de la verdad nos remite de inmediato a la concepción del sistema simbólico que encontramos en Cassirer cuando establece que la realidad misma no puede ser representada y expresada sino a través del símbolo que mediatiza nuestra relación con el mundo, signos que manifiestan, pero al mismo tiempo encubren, palabras que aluden, pero no dan directamente lo esencial; el lenguaje y la ciencia son pura alegoría de la realidad. También Díaz se refiere a este tema basándose en los estudios de Nietzsche de la siguiente forma “detrás de cada verdad como imagen dogmática del pensamiento está lo oculto, está aquello de lo que hay que sospechar”, se sospecha de la verdad como un concepto abstracto universal.
Ortega y Gasset señala que “cuando buscamos el ser de algo o su verdad, esto es la cosa misma y auténtica de que se trata ,lo primero que hallamos son sus ocultaciones, sus máscaras…..el universo es un constante carnaval. Máscaras nos rodean….el ser, la cosa misma es por esencia lo oculto….”
…“¿Qué son los conceptos sino formulaciones y creaciones del pensar, las que ,en vez de proporcionarnos las verdaderas formas de los objetos ,nos muestran más bien las propias formas del pensamiento. Por consiguiente, también los esquemas desarrollados por las ciencias para ordenar, clasificar y agrupar los fenómenos del mundo real, no son, al fin y al cabo, más que croquis arbitrarios, etéreos tejidos de la mente, en los que se expresa no la naturaleza de las cosas, sino la naturaleza de la mente. Así, el saber científico, lo mismo que el mito, el lenguaje y el arte han sido reducidos a una especie de ficción, que se recomienda por su utilidad práctica, pero que no puede ser medida por ningún riguroso contraste de VERDAD si queremos evitar que se nos diluya en la nada” (Cassirer).En consecuencia, en lugar de medir la verdad de las formas intelectuales por referencia a lo exterior, se ha de buscar en esas mismas formas el criterio de verdad intrínseco. El lenguaje, el arte, el mito y la ciencia son fuerzas que crean su propio mundo de significados.
Como vemos no es un camino sencillo el de la búsqueda de la verdad, vemos diluirse la posibilidad de una verdad clara y distinta, la verdad absoluta se presenta sólo como una ilusión. Ya Nietzsche cuestionó el concepto de verdad y se refirió al origen del conocimiento como el momento más mentiroso de la historia al querer hacer corresponder las palabras con las cosas siendo eso imposible por pertenecer ambas a distintos niveles de realidad. Es “mentira” afirmar que las palabras se corresponden con las cosas, ya que las cosas son “entidades” que se captan a través de nuestro sistema nervioso que recibe los estímulos y las palabras son “símbolos” creados por la sociedad para designar al mundo y hacer posible la comunicación.
HABERMAS-Jürgen Habermas ( 1929) : filósofo y sociólogo alemán, conocido sobre todo por sus trabajos en filosofía práctica (ética, filosofía política y del derecho). 
RORTY-Richard McKay Rorty (4 de octubre de 1931 - 8 de junio de 2007) fue un filósofo estadounidense.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
DÍAZ,E.-“POSCIENCIA”, “POSMODERNIDAD”
FOUREZ-“SOCIOLOGÍA DEL CONOCIMIENTO”


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